|
El linfoma es también
una enfermedad tumoral, pero de otro tipo de células, los linfocitos,
que residen normalmente en los ganglios linfáticos y en muchos
tejidos con contacto con el exterior (tubo digestivo, pulmones, piel,
etc)
Los ganglios son estructuras
normales con una forma y tamaño similar a una judía, distribuidas
por todo el organismo (cuellos, axilas, tórax, abdomen y pelvis)
para la defensa de cualquier tipo de agente infeccioso que pueda entrar
a través de la piel o esos tejidos con contacto con el exterior.
Se pueden palpar de forma normal a los lados del cuello y son los que
se inflaman con las infecciones de la garganta.
También por causas
que desconocemos, las células que residen en estos ganglios, los
linfocitos, se pueden transformar en tumorales y crecer incontroladamente
invadiendo sucesivamente los ganglios vecinos, que aumentan de tamaño
y comprimen o destruyen los órganos vecinos.
Hay linfomas de dos
tipos: Hodgkin y no Hodgkin. Los primeros son más fáciles
de tratar y curar. Entre los segundos los hay más agresivos (alto
grado) y más crónicos (bajo grado). Pueden afectar a todas
las edades, sexo o raza. Pueden iniciarse en cualquier sitio del organismo
donde haya tejido con linfocitos, pero lo más frecuente es en los
ganglios del cuello o del abdomen.
Todos los linfomas tienen
tratamiento que siempre es quimioterapia y a veces radioterapia.
En los linfomas casi
todo el tratamiento es ambulante y se administra en lo que llamamos Hospital
de Día con un control muy estrecho en Consulta Externa. El tipo
de tratamiento y su intensidad varía mucho según el tipo
de linfoma pero generalmente la quimioterapia se administra durante tres
a cinco días cada tres semanas durante un total de 6 a 8 meses.
En muchos casos se completa con un trasplante autólogo de progenitores
de la sangre, lo que permite intensificar las dosis de quimioterapia para
aumentar su eficacia. Posteriormente se necesita un seguimiento en consulta
de varios años para asegurarse de la curación y encargarse
de cualquier posible problema.
Hoy en día se
pueden curar el 80% de los linfomas tipo Hodgkin y hasta un 60% de los
no Hodgkin cuando son de alto grado. Los de bajo grado, más crónicos
en indolentes son más difíciles de erradicar, pero se controlan
con un tratamiento menos intenso y más continuado que permite vivir
hasta 10 años y con una calidad de vida bastante buena.
Por favor, utilice nuestro formulario de contacto
si desea cualquier tipo de aclaración
en lo referente a estas técnicas o en su aplicación.
Recuerde que también puede llamar a nuestro teléfono
91 350 01 72
o bien directamente enviar sus mensajes a gemolab@gemolab.com
|